Julio 5, 2017 CBLS Ambiental

Nueva norma ambiental para el río Aconcagua

En etapas finales para su aprobación se tramita por el Ministerio del Medio Ambiente (MMA) la Norma Secundaria de Calidad Ambiental para la Protección de las Aguas Continentales Superficiales de la Cuenca del Río Aconcagua y, desde el 12 de junio se encuentra abierto el período de participación ciudadana para hacer observaciones al anteproyecto. El hito no es menor y marca uno nueva etapa en el proceso que regulará la calidad de las aguas de nuestro principal río a nivel regional, lo cual tendrá consecuencias en la gestión ambiental industrial y agrícola que se emplaza en la cuenca pues agrega esfuerzos adicionales de vigilancia y monitoreos preventivos en los respectivos sectores que designa la norma.
El Río recorre de cordillera a mar nuestra región y su cuenca alberga a las principales industrias y centros de producción agrícola, también constituye la principal fuente para el abastecimiento de agua potable de las provincias de Los Andes, San Felipe, Quillota y Valparaíso aportando el 70 % de la demanda. El regadío utiliza el 90% de esta fuente permitiendo un riego total de 22.700 ha. Pero también las aguas son utilizadas para la minería y el turismo, recibiendo un gran impacto de todas estas actividades y de las numerosas fuentes puntuales que vierten residuos al río o sus efluentes, por esto es importante regular la calidad para recuperar o mantener.
Dentro de los estudios de rigor en este tipo de procesos normativos  se realizó el Análisis General de Impacto Económico y Social (AGIES) que identifica y cuantifica los beneficios y costos de los distintos escenarios regulatorios que puede adoptar la norma, así los beneficios estimados  alcanzan los 571,46  millones de dólares y su costo- aunque parezca sorprendente- es de 4.790 dólares al año.
Tal parece ser que la intención del regulador (Ministerio del Medio Ambiente) es recuperar, o bien mantener algunos tramos, con lo cual queda en evidencia que algunos sectores o tramos tendrán una regulación más estricta en el primer caso. Los objetivos son claros: preservar la naturaleza y conservar el medio ambiente, lo cual justifica la disímil regulación de acuerdo al tramo del Río y el objetivo que se persiga.
¿Tiene consecuencias la regulación?, sin lugar dudas la respuesta es afirmativa. Se regula prácticamente toda la cuenca del Río  con todos sus afluentes lo cual traerá consecuencias de acuerdo al tramo respectivo. En caso de superación de algún parámetro corresponderá que se establezcan restricciones especiales en un sector determinado que incluso implicará normas especiales de emisión para la zona. Esto puede tener consecuencias para la actividad económica de la zona pues deberán reducir emisiones en el sector que no cumpla con la norma secundaria. De ahí que la recomendación pasa por monitorear preventivamente e identificar las fuentes emisoras y contaminantes que no cumplan con normas de emisiones, situación que obligará a realizar esfuerzos conjuntos a las distintas organizaciones interesadas, asociaciones gremiales, juntas de vigilancia, etc.
El desafío por poner la atención en el comportamiento de los interesados, mantener un óptimo cumplimiento de las normas y verificar los planes de monitoreo y cumplimiento de la norma comprobando que no existan fuentes que determinen saturación en el Río. Todo un desafío también se mostrará con las modelaciones y compensaciones en materia hídrica que pueden pasar a ser la tónica del SEIA para los proyectos que se vienen, e igualmente en caso que se levante un plan de descontaminación hídrica si es que la norma es superada.
Las observaciones a la norma pueden ser presentadas hasta el día 6 de septiembre de 2017 y se pueden formular a través de la misma página web del MMA.

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